Cómo cuesta
Cómo cuesta despertar y saber que es verdad que ya no puedo hablarte ni abrazarte. De que el sueño fue un sueño y que sólo allí pude disfrutarte. Tener unas ganas locas de volver a tenerte cerca y escuchar tu voz. Y que apenas algún vídeo o una foto logra algún efecto placebo. Cómo cuesta la distancia que nubla recuerdos pasando el tiempo y borrando momentos. Y que hacen falta dos para revivirlos y llenarlos de luz. Saber que me faltará por siempre esa mano amiga, desinteresada, cariñosa, esa sonrisa plena que era capaz de correr a mi auxilio y calmarme inmediatamente.