El pichoncito voló
Luego de varios años en la seguridad del nido, con alimento, amor y protección, el pichoncito fue aprendiendo el arte de levantar vuelo y hoy despegó y voló.
Antes de partir la madre lo miro amorosamente...
Fuiste desde pequeñito mirando y guardando en tu memoria el ejemplo de una construcción que se hizo día a día.
Días de vientos fuertes, en los que había que resguardarse y protegernos entre todos, donde la fortaleza del nido nos mantenía a salvo.
Días de tristezas y melancolías, donde juntos apretaditos de la mano los enfrentamos y transformamos en más unión y amistad.
Días de sol radiante, donde volamos lejos disfrutando de aire y el mar, llenando nuestras almas de oxígeno y recuerdos.
Días de alegrías enormes y carcajadas infinitas, de felicidad inexplicable por sólo el hecho de compartir un simple y cotidiano momento.
Y hoy dejarás el nido, elegirás cuál será tu norte y levantarás tu propio vuelo.
El nido estará siempre aquí, armado y firme para que vuelvas siempre, así vuelvas cansado o enérgico, así vuelvas triste o contento, tu lugar estará siempre reservado.
Palmeó su joven alma...
Arriba la vida te espera! Ya estás listo!
Te sobra fuerza y destreza, pasión y corazón.
Aquel destino al que te propongas llegar solo depende de tus alas...
Y así, el pichón partió a disfrutar su libertad.
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