En un hilo
Tratando de aferrarme a ese hilo del que colgaba tu suerte.
Día a día renovaba las esperanzas.
Te veía y no aceptaba otra posibilidad que sacarte de allí.
Era el mayor desafío y único de ese momento.
Te veía y no aceptaba otra posibilidad que sacarte de allí.
Era el mayor desafío y único de ese momento.
Me levantaba enérgica con el objetivo fijo.
Habían días de frustración y tristeza y días de ánimo ferviente.
Cada día era un día ganado cada informe un examen a rendir.
La única ventaja que podiamos sacar era un poco de tiempo.
La única ventaja que podiamos sacar era un poco de tiempo.
Luchabas humildemente pasito a pasito ibas sorteando lentamente los obstáculos.
Empezamos a construir contigo el futuro y por 20 días pudimos soñar juntos, pudimos tenerte, cuidarte y disfrutarte. Mientras tu mente y corazón querían vivir, tu cuerpo sufría ... ya no resistía más.
Cansado y aquejado por esa enfermedad no aflojaba, tus brazos flacos ya sin musculatura hacían los ejercicios como podían, dolían tus años y tu mirada fija de aquel día me enseñó algo que aún no se expresar.
La tregua duro muy poco, y la implacable muerte volvió a ganar, te escapaste entre mis brazos, no pude salvarte, se ahogó tu vida, te despediste sin hablar y en un suspiro te fuiste para no volver.
Hoy para ti ya no sale el sol, tampoco el viento alivia tu calor, tu dolor ya no es dolor, y sin embrago el mío es inmenso.
Comentarios
Publicar un comentario