Fragilidad
Te veo y veo un hombre fuerte, entero, con esa sabiduría que dan los años, con esa tranquilidad del que sabe que el hoy es vida y el mañana tal vez.
Con esa seguridad de aquel que no tiene nada que perder.
Te veo tierno, sensible, capaz de entender cualquier gesto y medir mi estado de ánimo con ese termómetro que solo tiene quién te observa y lleva tiempo a tu lado.
Te veo feliz, llevando tus penas a cuestas y conviviendo con tus dolores, sobrellevando valientemente esa tristeza que te dejó su ausencia.
Te veo frágil, esa fragilidad que el tiempo alimenta, que transformó tu piel curtida y dura, en papel de calco, tu postura erguida en pequeñas curvas, tu andar rápido y ágil en paso seguro y calmo.
Y me aterra pensar que un tropezón pueda extinguir tu luz, que se acabe nuestro tiempo en este espacio y queden charlas y abrazos sin dueño.
Con esa seguridad de aquel que no tiene nada que perder.
Te veo tierno, sensible, capaz de entender cualquier gesto y medir mi estado de ánimo con ese termómetro que solo tiene quién te observa y lleva tiempo a tu lado.
Te veo feliz, llevando tus penas a cuestas y conviviendo con tus dolores, sobrellevando valientemente esa tristeza que te dejó su ausencia.
Te veo frágil, esa fragilidad que el tiempo alimenta, que transformó tu piel curtida y dura, en papel de calco, tu postura erguida en pequeñas curvas, tu andar rápido y ágil en paso seguro y calmo.
Y me aterra pensar que un tropezón pueda extinguir tu luz, que se acabe nuestro tiempo en este espacio y queden charlas y abrazos sin dueño.
Comentarios
Publicar un comentario