Calló el Cantor

Y así se fue tu amigo, en una madrugada como cualquiera y en un segundo como cualquiera, un segundo igual a ese que despreciamos tantas veces por insignificante y pasajero, efímero, ese momento para él fue tal vez el más importante de su vida.

Allí concluyen sus tangos, sus cantos, sus noches, sus copas, sus amores, sus amigos.

Y tu cara, mezcla de resignación y tristeza, de aceptación y pesar, sintiendo que se van yendo y dejan recuerdos y una historia que los une.

No hay consuelo a la muerte, nunca salimos ilesos ante ese suceso. Es como si rápidamente tomáramos conciencia de el presente y un poco de nosotros muriera también en el.

Y vuelvo a mirarte buscando en tus ojos esa lágrima, invisible o incapaz de asomar.
Pero siguen ahí aguantadas, contenidas, así es tu ser, sensible y fuerte y así te quiero.

Comentarios

Lo más leído

Loquito

El pichoncito voló

Esperanza

Niña mujer

Momento malo