Tormenta

Y de pronto la tristeza se acercaba implacablemente, ya sentía su frío helado y al reaccionar ya me había alcanzado, y desataba un inmenso río de lágrimas saliendo por montones, dolorosas, como escapando de la prisión absurda impuesta por la razón …. y explotó, gimió, gritó, la angustia apretaba el pecho, se estremecía el cuerpo revelado contra el hoy… hasta que al fin llegó la calma y se volvió a sentir la respiración serena … a esperar la próxima tormenta.

Comentarios

Lo más leído

Loquito

El pichoncito voló

Esperanza

Niña mujer

Momento malo